Páginas vistas en total

miércoles, 17 de octubre de 2012

Chico Buarque - Construção




Amó aquella vez como si fuese la última
besó a su mujer como si fuese la última
y cada hijo suyo como si fuera el único
y atravesó la calle con su paso tímido
subió a la construcción como si fuese máquina
irguió en la plataforma las paredes sólidas
ladrillo con ladrillo en un diseño mágico
sus ojos engrasados de cemento y lágrimas
se sentó a descansar como si fuese sábado
frijoles con arroz como si fuera un príncipe
bebió la solución como si fuese náufrago
bailó y se rió como si oyese música
y tropezó en el cielo como si fuese ebrio
y flotó en el aire como si fuese un pájaro
y acabó en el suelo como masa flácida
agonizó en el medio del paseo público
murió en la contramano trastornando el tráfico

Amo aquella vez como si fuese el último
besó a su mujer como si fuese la única
y cada hijo suyo como si fuera el pródigo
y atravesó la calle con su paso ebrio
subió la construcción como si fuese sólido
irguió en la plataforma las paredes mágicas
ladrillo con ladrillo en un diseño lógico
sus ojos engrasados de cemento y tráfico
se sentó a descansar como si fuese príncipe
frijoles con arroz como si fuese máquina
bailó y se rió como si fuese el próximo
y tropezó en el cielo como si oyese música
y flotó en el aire como si fuese sábado
y acabó en el suelo hecho una masa tímida
agonizó en el medio del pasaje náufrago
murió en la contramano trastornando al público.

Amo aquella vez como si fuese máquina
besó a su mujer como si fuese lógico
irguió en la plataforma las paredes flácidas
se sentó a descansar como si fuese pájaro
y flotó en el aire como si fuera un príncipe
y acabó en el suelo hecho una masa ebria
murió en la contramano trastornando el sábado.


Por ese pan para comer y el suelo para dormir

registro para nacer, permiso para sonreir,

por dejarme respirar y  por dejarme existir
dios le pagué.

Por esa sopa de grasa que tenemos que beber,

por ese humo desgracia que tenemos que toser,

por los andamios de gentes para subir y caer 
dios le pagué.

Por esa arpía que un día nos va a ensalzar y a escupir,

y por la moscas beseras  que nos vendrán a cubrir

y por la calma postrera que al fin nos va a redimir

dios le pagué.