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viernes, 16 de septiembre de 2011

Comentario del libro Universos paralelos de Michío Kaku


El físico teórico Michio Kaku comienza Universos paralelos contando cómo de pequeño le preguntó a la catequista de su escuela dominical si "Dios tenía madre". Estadounidense de nacimiento pero japonés de ascendencia, Kaku no lograba conciliar en su mente las visiones que sobre el universo y su creación le ofrecían las dos tradiciones religiosas entre las que crecía. Mientras la Biblia hablaba de una creatio ex nihilo, en el budismo el universo era intemporal y carecía de principio o fin. Sólo un niño preguntaría si Dios tiene madre, y sólo alguien que siendo pequeño se hace ese tipo de cuestiones puede acabar desarrollando las bases de una teoría como la de cuerdas que, en las últimas décadas, ha cambiado por completo la comprensión que la ciencia tiene sobre la naturaleza última de la materia, el tiempo y el espacio.
Kaku es un físico accesible que ha logrado traducir los textos científicos a libros, programas de radio, documentales o incluso algo tan poco académico como un perfil en MySpace. Gracias a sus apariciones en los medios se ha convertido en uno de los físicos más populares en Estados Unidos, donde interviene sobre aspectos que afectan a la civilización en su conjunto, como el medio ambiente o la utilización de la energía. Universos paralelos. Los universos alternativos de la ciencia y el futuro del cosmoses un despliegue de toda su capacidad divulgativa para presentar una explicación didáctica de la visión del cosmos por parte de los astrónomos y los físicos a lo largo de la historia, el punto actual en el que se plantea la posibilidad de una multiplicidad de dimensiones y universos, y el futuro que le espera a este universo y a la vida como hoy la conocemos.
Dejando a un lado los prejuicios, el autor opina que los datos que sobre el origen del universo han ofrecido en los últimos años los instrumentos científicos dan como resultado una síntesis de las dos mitologías opuestas en las que él creció. "Según esta teoría", explica, "los universos, como burbujas que se forman en el agua hirviendo, están en creación continua y flotan en una zona mucho mayor". Nuestro universo surgió en un cataclismo, pero coexiste "en un océano eterno de otros universos". Si esto fuera cierto, como señala el autor, "se están produciendo big bangs incluso ahora, mientras el lector lee esta frase".
¿Cómo relacionar la gravedad, el electromagnetismo, la interacción nuclear débil y la interacción nuclear fuerte en una sola teoría que explique las características tan particulares de cada una? La búsqueda de una teoría de campo unificado o 'teoría del todo' ha llevado a la perspectiva actual de la mecánica cuántica, aunque en el camino se ha descubierto que las partículas elementales que conforman los átomos responden a una lógica absolutamente diferente a la que rige nuestros destinos. La teoría cuántica se basa en que "hay una probabilidad de que todos los sucesos posibles, por muy fantásticos o tontos que sean, puedan ocurrir", y el big bang fue una transición cuántica altamente improbable. Nosotros tenemos muy pocas posibilidades de disolvernos y rematerializarnos al otro lado de la pared, pero los electrones hacen esto constantemente: de hecho, si no fuera por esta peculiar capacidad suya de estar en muchos sitios al mismo tiempo las moléculas no podrían ser estables y el universo se desintegraría.
El principio de incertidumbre parece entrar en colisión con debates planteados desde hace milenios por la filosofía y la teología. El desdén con el que los físicos han mirado a veces a los filósofos puede de todos modos volverse en su contra, como reconoce Kaku: "La teoría cuántica está incompleta y descansa sobre una base filosófica tambaleante". Sin embargo, aunque parezca que los físicos han tomado el relevo de los pensadores medievales que debatían cuántos ángeles **{ (?)---la pregunta no era cuantos ricos???} podían caber en la cabeza de un alfiler discutiendo en cuántos sitios puede estar a la vez un electrón, la mecánica cuántica es fundamental en el desarrollo de nuestra civilización. Los ordenadores cuánticos dejarán atrás en décadas la actual era del silicio y los científicos ya trabajan en la teleportación cuántica poniendo en práctica el 'enmarañamiento' cósmico comprobado con el experimento EPR, que confirma la relación entre los átomos de nuestro cuerpo y los átomos del otro lado del universo.




La música del universo La teoría de cuerdas afronta el abismo entre la relatividad general y la teoría cuántica y parece unificarlas en su formulación como 'teoría M' aumentando el número de dimensiones hasta diez para incluir la relatividad general. Dicho de otro modo, exige la presencia de la gravedad para funcionar. La mejor cualidad de la teoría de cuerdas es que ofrece una imagen física tan bella y sencilla como una sinfonía. Si pudiéramos observar el centro de un electrón no veríamos una partícula puntual, sino una cuerda vibrante. Al pellizcarla, la vibración cambiaría y el electrón podría convertirse, por ejemplo, en un neutrino, y al volver a hacerlo, en un quark, y dependiendo de la fuerza con la que la pellizcáramos, podría convertirse en cualquiera de las partículas subatómicas. "En realidad", como explica Kaku, "todas las subpartículas del universo pueden verse como nada más que diferentes vibraciones de la cuerda. Las 'armonías' de la cuerda son las leyes de la física".
La verificación de la teoría de cuerdas con un telescopio es un poco descabellada. Su comprobación puede tener lugar a partir de las matemáticas puras y no de la experimentación, y para Kaku podría servir para el viaje desde un futuro universo moribundo hacia un nuevo hogar. Hoy el hidrógeno se ha comprimido y las estrellas iluminan el cielo, pero dentro de un gúgol de años (un uno seguido de cien ceros) incluso los agujeros negros habrán agotado su energía y la temperatura se acercará en el universo al cero absoluto, "con unos cuantos electrones y positrones encerrados en sus potentes órbitas, neutrinos y fotones dejados por la desintegración del barión y restos de potrones extraviados", como señala el cosmólogo Tony Rothman.
¿La vida inteligente podría sobrevivir en un entorno así? ¿Es posible escapar a un universo paralelo antes de "la cesación definitiva del procesamiento de información" en el nuestro? Para un físico la cuestión sólo radica en si las leyes de la física permiten la existencia de una máquina así. En cualquier caso, los humanos estamos bastante lejos de poder crear instrumentos de este tipo y el punto en el que se encuentra nuestra civilización no le permite ni siquiera aprovechar toda la energía solar que llega al planeta.
El ruso Nikolai Kardashev clasificó las civilizaciones en tres tipos. Nosotros nos encontraríamos en el grado 0,7H, de acuerdo con la precisión hecha por Carl Sagan, sin ni siquiera llegar al tipo I. Para concebir el salto sería necesaria una del tipo IIIQ. Nuestra generación es, para Kaku, la que puede conseguir definitivamente encaminarnos con seguridad hacia el futuro. "A diferencia de las anteriores, tenemos en nuestras manos el destino futuro de nuestra especie, tanto si nos elevmos hasta cumplir nuestra promesa como civilización de tipo I como si caemos en el abismo del caos, la contaminación y la guerra"



viernes, 10 de junio de 2011

Bach: Air on a G-String (Libera)



Los universos paralelos existen. Así de contundentes son los resultados del último estudio efectuado por científicos de la Universidad de Oxford, en el que demuestran matemáticamente que el concepto de estructura de árbol de nuestro universo es real. Esta propiedad del universo es la que sirve de base para crear nuestra realidad.

La teoría de los universos paralelos fue propuesta por primera vez en 1950 por el físico estadounidense Hugh Everett, en la que intentaba explicar los misterios de la mecánica cuántica que resultaban completamente desconcertantes para los científicos. Expresado de una manera muy simplificada, lo que propuso Everett fue que cada vez que se explora una nueva posibilidad física, el universo se divide. Para cada alternativa posible se “crea” un universo propio.

Un ejemplo puede ayudarnos a entender este concepto: imaginemos que un peatón escapa por poco de ser atropellado por un coche. Este evento tiene lugar en un universo, pero en otro puede haber resultado atropellado y estar recuperándose en un hospital. Y en un tercero, puede haber muerto. El número de posibilidades es infinito.

Este concepto resultaba muy extraño para los científicos, quienes generalmente lo descartaban considerándola una fantasía. Por supuesto, los escritores de ciencia ficción aprovecharon esta idea para crear numerosas historias. Sin embargo, las nuevas investigaciones realizadas en Oxford demuestran que los universos alternativos son matemática posibles, y que el Dr. Everett, que no era más que un estudiante en la Universidad de Princeton en el momento que propuso su teoría, podría estar en lo cierto.

El descubrimiento ha sido descripto por uno de los científicos como “uno de los desarrollos más importantes en la historia de la ciencia”, en declaraciones efectuadas a la revista New Scientist.

Concretamente, el equipo dirigido por el Dr. David Deutsch, demostró matemáticamente que la estructura del universo contiene infinitas bifurcaciones creadas al dividirse en versiones paralelas de sí mismo, que pueden explicar la naturaleza probabilística de los resultados cuánticos. Gráficamente, la línea de tiempo del universo podría verse como si fuese un árbol infinitamente grande.

La mecánica cuántica predice que una partícula no existe realmente hasta que sea observado. Hasta entonces, las partículas ocupan una nebulosa de estados “superpuestos” al mismo tiempo.

El hecho de ser observadas “fuerzan” a la partícula a adoptar un estado particular de realidad, de la misma manera que una moneda girando en el aire solo muestra “cara” o “cruz” una vez que se detiene. Según la teoría de los universos paralelos, cada decisión de este tipo generaría un nuevo universo por cada uno de los posibles resultados.

Como otros tantos conceptos relacionados con la mecánica cuántica, la teoría de los universos paralelos puede resultar bastante difícil de comprender, sin embargo, si puede demostrarse matemáticamente, tal como se ha hecho en Oxford, es muy posible que la teoría sea correcta.




la-nasa-admite-la-posibilidad-de-que-existan-universos-multiples/

Gombodorj Byambajargal

Nadie permite a sus hijos bailar, cantar, gritar y saltar. Por razones triviales quizá pueden romper algo, quizá se les moje la ropa con la lluvia si corren en el exterior, por pequeñas cosas se destruye por completo una gran cualidad espiritual: la alegría.

El niño obediente es elogiado por sus padres, por sus profesores, por todo el mundo, y el niño juguetón es censurado. Sus ganas de jugar podrían ser totalmente inofensivas, pero es censurado porque existe un peligro potencial de rebelión. Si el niño continúa creciendo con total libertad para ser juguetón, acabará siendo un rebelde. No será fácilmente esclavizado; no le podrán reclutar fácilmente en un ejército para destruir gente, o para que le destruyan.
El niño rebelde se convertirá en un joven rebelde. Entonces no podrás obligarle a que se case; no podrás obligarle a aceptar un determinado empleo; no se le podrá obligar a satisfacer los deseos incompletos y los anhelos de sus padres. La juventud rebelde seguirá su propio camino. Vivirá su propia vida de acuerdo con sus deseos más íntimos, no de acuerdo con los ideales de otra persona.
Por todas estas razones, se sofoca su capacidad de jugar, se la aplasta desde el principio. Nunca se le da una oportunidad a tu naturaleza. Poco a poco empiezas a cargar con un niño muerto en tu interior. Este niño muerto en tu interior destruye tu sentido del humor: no puedes reírte totalmente, con todo tu corazón, no puedes jugar, no puedes disfrutar de las cosas pequeñas de la vida. Te vuelves tan serio que tu vida, en vez de expandirse, comienza a encogerse.

La vida debe ser, en cada momento, una creatividad preciosa. No importa lo que crees, podrían ser sólo castillos en la arena, pero todo lo que haces debería salir de tu capacidad de jugar y de tu alegría.
Osho


¿Existirá un universo paralelo donde las sombras sean habitantes del mundo real y las personas el equivalente a lo que llamamos sombra en este?



La idea del alter ego es rara y poco plausible. Pero vamos a tener que aceptarla, pues las observaciones astronómicas la apoyan. El modelo más sencillo y popular predice que usted tiene un gemelo en una galaxia ubicada a 10 a la 1028 metros de aquí. Es una distancia tan enorme que excede la escala astronómica, pero eso no le resta realidad a su doppelgänger La estimación se deriva de la teoría elemental de las probabilidades, y ni siquiera se basa en la física especulativa moderna, que sólo postula que el espacio es infinito (o al menos suficientemente grande) y que está, según las observaciones, casi uniformemente poblado de materia. En el espacio infinito tienen lugar incluso los eventos más improbables. Hay infinidad de planetas habitados, de los cuales no uno, sino muchos contienen personas con la misma apariencia, nombre y recuerdos de usted, viviendo todas las variantes posibles de las elecciones de su vida.

Probablemente no verá jamás a sus otros yoes. Lo más lejano que puede usted observar está a la distancia que la luz ha podido recorrer durante los 14.000 millones de años transcurridos desde que comenzó la expansión del Big Bang. Los objetos visibles más distantes se encuentran hoy a unos 4 x 1026 metros de nosotros, una distancia que define nuestro universo observable, llamado también volumen de Hubble o simplemente nuestro universo. Los universos de sus otros yoes son esferas del mismo tamaño, centradas en sus planetas. Son el ejemplo más sencillo de universos paralelos, donde cada uno es apenas una pequeña parte de un “multiverso” más amplio.


Con esta definición del “Universo” esperaríamos que la idea de multiverso pertenezca eternamente al reino de la metafísica. Pero la frontera entre la física y la metafísica se define por la posibilidad o imposibilidad de comprobar experimentalmente una teoría, no por el hecho de que algo parezca inverosímil o implique entidades no observables. Las fronteras de la física se han ido expandiendo para incorporar cada vez más conceptos abstractos y otrora metafísicos, como la redondez de la Tierra, los invisibles campos electromagnéticos, la ralentización del tiempo a velocidades elevadas, las superposiciones cuánticas, la curvatura del espacio y los agujeros negros. En los últimos años se agregó a esta lista el concepto del multiverso. Está cimentado en teorías bien comprobadas, como la relatividad y la mecánica cuántica, y cumple los dos criterios básicos de una ciencia empírica: se hacen predicciones con base en él y es falsable. Los científicos han descrito hasta cuatro tipos diferentes de universos paralelos. La pregunta no es si hay multiverso, sino cuántos niveles tiene
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