
En medio de la Eurocopa, de Roland Garrós
y del Premio de Canadá de Fórmula 1
Un buen momento para encontrar a todo el país delante de la pantalla y con pocas ganas de
salir a la calle y perderse el estreno de la Roja.
Que los bancos españoles necesitaban ese dinero se sabía hacía meses, pero se ha
esperado al momento oportuno para solicitar un rescate, que encima nos venden
como una gran victoria
El domingo 10, presionado por todos los flancos, nuestro presidente se dignó a comparecer
ante los medios -sin preguntas de los periodistas, fiel a su estilo, que para eso tiene mayoría
absoluta.....
El dinero procedente del fondo de rescate europeo (FEEF) se inyecta en el
FROB (el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria), un organismo público
dependiente del Estado español que inyecta liquidez a los bancos con problemas.
El dinero procedente de Europa, por tanto, no va directo a los bancos como nos
quieren hacer creer, sino a una entidad pública de la que responde el Estado, que actúa de
aval. Esto significa que si algún banco de los que recibe dinero a través del FROB no puede
después devolverlo, el banco no responde, responde en última instancia el
FROB, es decir, el Estado, es decir, nosotros los ciudadanos.
Los 100.000 millones de euros ingresados por el Estado en concepto de préstamo
se contabilizan en los presupuestos como una deuda de 100.000 millones,
más los intereses que devengue dicho importe. Dichos intereses los paga también el
Estado no los bancos, cuidado, es decir: nosotros los ciudadanos.
Europa exige a España que dé garantías suficientes (como en cualquier otra transacción de
crédito) de que puede devolver el préstamo y los intereses. Esto significa que tenga
“saneado” su presupuesto y que mantenga el déficit a raya.
Si en el presupuesto acaba de contabilizar una deuda de 100.000 millones de euros,
el presupuesto no puede nunca cumplir los objetivos de déficit a menos que se ahorre y se
ingrese por otro lado. Traducido a la práctica esto significa: más recortes y
subidas de impuestos (que no sé por qué me da que va a ser el IVA de los consumidores,
y no el impuesto de las SICAV(esas sociedades de inversión de grandes fortunas que solo
cotizan al 1%)).
El Estado español lleva muchos meses financiándose a intereses muy elevados.
Esto significa que si antes para obtener un crédito pagaba el 2,4% de intereses, ahora
paga el 6%. Esto es así por dos razones:
Cuanta más incertidumbre se vierta sobre la solvencia de España, más intereses tiene que pagar
el país para conseguir financiación, lo cual beneficia a los prestamistas, que en lugar
de un 2,4% de intereses se llevan un 6% (y estamos hablando de mucho dinero).
Las cajas españolas, que se han sumado al carro de los excesos políticos y constructivos
durante años, obteniendo con ello ingentes beneficios, están arruinadas desde hace
tiempo porque forman parte de esa burbuja inmobiliaria que ningún Gobierno
ha tenido el valor de pinchar. Eso lo saben los bancos e inversores de fuera, y están
temerosos de invertir en ellos.
Ahora se supone que con el préstamo europeo pagamos menos intereses,
¿pero a cambio de qué? ¿De nada? Vayamos al último punto:
Esta dinámica de préstamo+intereses es la misma que ha tenido al continente
africano sometido durante décadas, si no siglos. El país está tan endeudado y es esclavo
de unos intereses tan altos que todo lo que ingresa va a parar a la devolución de dichos
intereses. Para poder hacer frente a estos pagos, el país privatiza y vende toda
su riqueza nacional y explota a los trabajadores y habitantes hasta límites
inhumanos. África queda lejos, pensamos, pero Grecia no tanto. Y vamos derechitos
al mismo resultado. Misma estrategia = mismo resultado.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha iniciado una carrera surrealista para
negar la realidad y, en su comparecencia ante los medios de comunicación, ha ido más
allá de lo que la prudencia indica al máximo responsable del Gobierno en un país con
El problema es que sus afirmaciones sin sentido no sólo llevan al Gobierno a
hacer el ridículo ante medio mundo, sino que hunden el prestigio del país...
www.muestratuscartas.org
(...)Pero, ¿donde esta el paralelismo con Fukushima? Pues en que la economía
está actuando como la energía nuclear después del accidente: invisible, mata
lentamente, cada día te levantarás pensando si tu seras el siguiente o tu vecino,
tu primo, o tu familia. Porque si ese día tienes un accidente, no habrá medico
para atenderte, si ese día te despiden porque la empresa no consigue vender,
tu vida irá en caída libre, ya que no tendrás como pagar el piso, el agua, la comida,
o la gasolina. Pero no será una muerte rápida, será lenta e invisible. Y
de quien es la culpa? Pues al igual que los japoneses eligieron la energía nuclear
como fuente de su economía, nosotros elegimos la deuda hipotecaria como
fuente de nuestro dia a dia.
Así, recogemos lo que sembramos.
Recuerda, cada vez que veas a alguien “normal”, seguramente piense que esto estuvo
bien. Cuando veas a un moro, o negro o sin techo o perroflauta, quizás son
menos “normales”,pero al menos tienen la vergüenza suficiente como para no celebrar
el FIN DE LA DEMOCRACIA...
www.publico.es
Primero los gobiernos les crearon las condiciones para que financiaran una burbuja de
crédito sin precedentes y con la que han ganado docenas de miles de millones de euros.
Dictaron leyes de suelo para que los promotores les pidieran préstamos que
financiaran construcciones en todas las esquinas de España, que irían quedándose
vacías y sin vender cada vez en mayor número. Aumentaron las facilidades
fiscales para promover las ventas y desincentivaron el alquiler y el consumo colectivo
de servicios de ocio o residencia.
Solo de 2000 a 2007, los bancos multiplicaron el crédito total destinado a la actividad
productiva por 3,1, el dirigido a la industria por 1,8, el de la construcción por 3,6 y
por 9 el dirigido a la actividad inmobiliaria. Y eso que cada vez disponían de
menos depósitos para generarlo: en 2000 la banca española recibía 1,43
euros en depósitos por cada euro que concedía a crédito, mientras que en 2007 solo
0,76 euros.
No contentos con los beneficios que les daba el negocio inmobiliario que condenaba al
monocultivo a la economía nacional, impusieron políticas de bajos ingresos y recortes
salariales para que las familias y pequeños empresarios vivieran en el filo de la navaja y
tuvieran que endeudarse hasta las cejas.
Pero no contentos con obtener beneficios normales, los bancos utilizaron a sus tasadores
para aumentar artificialmente los activos sobre los cuales iban a dar créditos, para así
generar más deuda y cobrar comisiones más suculentas y recurrieron a todo tipo de
prácticas comerciales predatorias para fomentar el consumo: manejaban a su antojo los
índices de referencia, incluían la abusiva cláusula que autoriza al banco a vender el
piso en subasta notarial si se produce el impago de la deuda, reclamaban importes
elevadísimos por cuentas que creían canceladas, cobraban comisiones leoninas
(más que en cualquier otro lugar de Europa) por cualquier cosa, giraban una y otra vez
un recibo inatendido por el cliente generando múltiples gastos de reclamación por una
misma deuda, embargaban saldos en cuentas corrientes sin respetar lo establecido en la
ley... hasta cuatro folios me ocupa el listado de malas prácticas que han recopilado las
asociaciones de usuarios, es imposible consignarlas todas aquí. Y eso, por no hablar de las
estafas estrella, que han podido suponer un auténtico robo de entre 12.000 y 15.000
millones de euros, si no más, mediante las participaciones preferentes, las cláusulas
suelo, etc.
Mientras sucedía todo esto, las autoridades dejaron hacer, consintieron las
tropelías bancarias y permitieron que se inflase la burbuja sin cesar, haciendo oídos
sordos a todas las advertencias
.
El actual Ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, decía en 2003: "no existe una
'burbuja inmobiliaria' (...) el concepto de burbuja inmobiliaria es una especulación de
la oposición que habla insensatamente de la economía de ladrillo y olvida que
la construcción es un sector fundamental para la economía del país y en el que no
trabajan cerca de un millón de personas" (El Mundo 2 de octubre de 2003). Y
el más tarde Ministro de Economía, Pedro Solbes, afirmaría que quienes auguraban
el riesgo de recesión por esa causa "no saben nada de economía" (El País, 11 de
febrero de 2008).
Los dirigentes de uno y otro partido negaban lo que hiciera falta, por muy evidente
que fuese para el resto de los españoles, con tal de dejar que los banqueros y los
grandes empresarios de la construcción literalmente se forraran a costa de todos
los españoles.
El gobernador del Banco de España que había colocado el PP, Caruana, se pasaba por
el arco del triunfo la denuncia de sus inspectores que en 2006 le señalaban
formalmente que no se hacía nada frente a un endeudamiento creciente y muy peligroso
de la banca española.
Pero eso sí, no había declaración suya o más tarde de su sucesor, el socialista Férnandez,
en la que no reclamasen moderación salarial y recortes de gasto social.
Pero gracias a todo ello, los bancos españoles se convirtieron en los más rentables del
universo, justo, eso sí, en la misma medida en que situaban a nuestra economía entre
las más vulnerables.
Cuando estalló la burbuja y ya no se iba a poder disimular lo que había pasado, el inmenso
negocio que los bancos habían hecho a costa de la deuda, todos consintieron en disimular.
Permitieron que los bancos declarasen en balance los activos dañados a precios de
adquisición siendo cómplices así de un engaño descomunal que hirió de muerte la
credibilidad de nuestra economía porque, por mucho que Zapatero dijese en septiembre
de 2008 -como le dictaban Botín y compañía- que el sistema financiero español era
"el más sólido del mundo", los inversores y prestamistas internacionales sabían lo que
de verdad había hecho la banca española.
Los dos grandes partidos, a los que se suman los de los nacionalistas de derechas
de Cataluña y el País Vasco, colocaron en las cajas de ahorros a sus amigos y militantes
y crearon una red de oligarquías provinciales que alentó la especulación,
extendió la corrupción y que comenzó a llevar al desastre a la gran mayoría de
las entidades, al convertirlas en clones de los bancos privados, sin tener capacidad
real ni naturaleza legal para serlo.
Y para facilitar la recuperación de los bancos mas grandes y dejarles a ellos todo
el mercado consensuaron la ley de cajas que las llevaba a su bancarización forzada, para
provocar cuanto antes su caída y el reforzamiento por esa vía de los bancos más grandes.
Claro que, a cambio, esos mismos partidos han recibido cientos de millones de préstamos
para ir ganando las elecciones, ahora uno luego otro, que no devuelven, y han podido
colocar en sus consejos de administración, o en los de empresas participadas, a docenas
de ex dirigentes o socios.
Luego, cuando el sistema saltaba por los aires porque a los alemanes les consumía el
ansia de cobrar los préstamos que con la misma compulsión habían dado a los bancos
españoles, todos se concitaron para negar que iban a pedir un rescate. Diez días hace que
lo negaba rotundo el presidente Rajoy:
"no va a haber ningún rescate de la banca española"
(EFE 28 de mayo).
Y cuando lo han pedido, niegan lo que efectivamente han pedido: 100.000 millones
de euros para entregar a la banca y que vamos a pagar todos los españoles.
Niegan que vaya a tener efecto sobre el déficit y la prima de riesgo, cuando será el
Estado quien tenga que devolverlo (¿cómo lo harían unas entidades que se
capitalizan precisamente porque no tienen dinero?) y tratan de hacer creer que es
algo positivo y una ayuda generosa:
"Las noticias que traemos hoy son positivas", dijo el Ministro de Guindos
cuando empezaba la rueda de prensa que dio ayer para anunciar el rescate.
Nos han engañado a todos cuando dicen que van a rescatar a España cuando lo que van a
hacer es hundirla para años. Nos han engañado los bancos, nos han engañado los
gobiernos del PSOE y del PP. Nos han engañado los dirigentes europeos que
están borrachos de ideología neoliberal y no se dan cuenta de que las medidas que
toman llevan al desastre a los países que las aplican (¿o acaso es que está mejor
la economía de Portugal, por no hablar de los ciudadanos portugueses, desde que
fue "rescatada"?). Nos ha engañado el Fondo Monetario que se ha sacado de la manga
un informe deprisa y corriendo solo para justificar la decisión ya tomada y en el que
cifra las necesidades de financiación de la banca española en una horquilla que sitúa,
nada más y nada menos, que entre 45.000 millones y 119.000 millones de euro.
¿En qué quedamos?
Y nos engañarán esta tarde el presidente Rajoy y el Príncipe Felipe si
es que definitivamente se han ido a ver el partido de fútbol cuando griten
¡España, España!, porque lo que están demostrando es lo contrario: España, al "reino"
de España .. los españoles de abajo, les importamos un pepino.
Ellos y el resto de los políticos que han permitido lo que acabo de señalar, junto
a los banqueros y los grandes beneficiarios de la burbuja y de la crisis,
que tendrían que vivir 500 años más para disfrutar de todo lo que han ganado a costa
de los españoles, son los responsables de este engaño descomunal.
Hay que pedirles cuentas a todos y echarlos
para siempre.
Juan Torres López, Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla