Vistas de página en total

jueves, 6 de diciembre de 2012

RECORTES EN LA SANIDAD MADRILEÑA


Foto

SE MANTIENEN LOS SERVICIOS MÍNIMOS











Nueva jornada de huelga en la sanidad 


pública madrileña




*(las irregularidades en la página no son cosa mia...)

Los trabajadores están llamados a secundar nuevos paros contra la intención de la Comunidad de Madrid de privatizar los hospitales. Al respecto, Sanidad cifra el seguimiento en casi un 20% el seguimiento y los sindicatos en un 90%.


Los empleados sanitarios y no sanitarios de los hospitales y centros de salud dependientes de la Comunidad de Madrid están llamados este martes a secundar una nueva jornada de huelga en protesta por los planes de la Comunidad de Madrid de introducir la gestión privada en hospitales públicos.
Un grupo de trabajadores de sanidad ha protestado en el Senado
En concreto, los trabajadores están llamados a secundar la huelga convocada por los sindicatos el 4 y 5 de diciembre. Además, desde las 8 horas del pasado lunes, los médicos de la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), y todos aquellos que coincidan con su manifiesto, están llamados a una convocatoria de huelga indefinida, que se celebrará cada semana de lunes a jueves.

Desde hace semanas los médicos y sanitarios pertenecientes a la sanidad pública en la Comunidad de Madrid han plantado cara con diversas acciones -movilizaciones, encierros y, finalmente, la huelga- a los planes del Gobierno regional de introducir la gestión privada en los hospitales públicos y, afirman, estar dispuestos a seguir haciéndolo hasta el final.
"De aquí a que se haga hipotéticamente efectiva la firma del Plan de la Comunidad de Madrid seguiremos hasta el final, estamos dispuestos a hacer huelga indefinida, dure lo que dure", explica la doctora Elena de la Peña, residente de cuarto año de Medicina de Familia que realiza sus rotaciones en el Hospital Universitario de Getafe.
La Consejería de Sanidad ha cifrado en un 19,89% el seguimiento de la huelga de 48 horas de toda la sanidad madrileña, mientras que los sindicatos convocantes -Satse, CCOO, Amyts, CSIT-UP, UGT y USAE- sitúan el seguimiento en un 90%.

Según la Consejería, un 22,04% de los trabajadores de Atención Primaria y un 19,67% de los de hospitales secundan la huelga, lo que supone seis puntos menos de media que el seguimiento registrado el pasado día 27.

Los sindicatos, por su parte, cifran en un 90% el seguimiento de esta segunda fase de la huelga de 48 horas de toda la sanidad madrileña, que se ha sumado la huelga de médicos.

El secretario general del Sindicato de Enfermería SATSE, José Manuel Freire ha declarado que "es una cifra superior a la prevista y, desde el punto de vista sindical, es muy gratificante".
 http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/nueva-jornada-huelga-sanidad-publica-madrilena_2012120400071.html#

-----------------------------------------------------------

García: "Nunca ha existido un movimiento sanitario como éste"

El colectivo médico ha convocado una nueva marea blanca en Madrid el próximo 16 de diciembre contra el Plan de Garantía de la Comunidad de Madrid. Además, todos los sindicatos han convocado dos días más de huelga general para el 19 y 20 de diciembre





Vuelta al mundo
Martes 4 de Diciembre de 2012, 04:00 pm

Médicos de Madrid protestaron dentro del Senado por una "sanidad pública"




http://www.telesurtv.net/articulos/2012/12/04/medicos-de-madrid-realizaron-protesta-dentro-del-senado-para-defender-una-sanidad-publica-3331.html

Foto


Perota Chingo - La Complicidad

martes, 4 de diciembre de 2012

De la prohibición de tasas a las tasas prohibitivas

De la prohibición de tasas a las tasas prohibitivas

2012-11-27-Capturadepantalla20121127alas12.13.00.png


 Hoy quiero fijar la vista en las tasas judiciales, impuestas por el Gobierno del PP en la Ley 10/2012, de 20 de noviembre, el mismo día en que se cumple el primer aniversario de la victoria del PP.
  • Primero, porque es un asunto de extrema gravedad. Del mismo modo en que el rebrote de los nacionalismos insolidarios es una expresión, entre otras muchas, de la peor cara de la peor crisis de la historia de la UE, la Ley de tasas judiciales es expresión de la peor cara de la política de ajuste de cuentas contra el modelo social que la hegemonía conservadora -en España, el PP- ha impuesto al pacto de rentas entre capital y trabajo que cimentó ese modelo durante el último medio siglo.
  • Segundo, porque la Ley de tasas se erige como ariete y emblema de un proyecto político netamente reaccionario, encaminado a asegurar sin contemplaciones ni escrúpulos una involución de derechos de ciudadanía en toda regla, que se traduce, en la práctica, en la clausura de un ciclo de prestaciones universales sufragado por impuestos progresivos (a los que la propaganda ultraconservadora llama ahora "antiguo régimen"), y en la apertura de un supuesto "nuevo régimen" fundado en la consagración de la desigualdad, en la exaltación descarada del darwinismo social y en el abandono a su suerte de los que carezcan de recursos económicos propios para comprar en el mercado una educación a medida de sus posibilidades, una sanidad a su alcance y un acceso a la justicia según los precios del mercado.
Vaya ante todo por delante que las tasas judiciales hasta entonces existentes -fuente de mil corruptelas- fueron suprimidas por el primer Gobierno socialista de Felipe González (Ley 25/1986, de 24 de diciembre, de Supresión de las Tasas Judiciales).
Y vaya también por delante que aquí no estamos hablando de "justicia gratuita", puesto que por esta se entiende (art. 119CE) la que la garantiza "en todo caso, respecto de quienes acrediten insuficiencia de recursos para litigar", y que se articula en un derecho a la asistencia letrada y a la defensa de oficio para quienes no puedan sufragar abogado y procurador de elección de su confianza en las causas que les afecten.
Estamos hablando de otra cosa. Estamos hablando del establecimiento por ley de una barrera disuasoria de carácter estrictamente económico para segregar ciudadanos en el "acceso a la Justicia" y a la "tutela efectiva de jueces y tribunales", derecho fundamental que la Constitución establece respecto de "todas las personas", "sin que, en ningún caso, pueda producirse indefensión" (art. 24CE).
Por esta ley, inicua como no recuerdo otra desde el establecimiento de la democracia en España, se erige en torno a la Justicia una empalizada preventiva frente y contra las personas más vulnerables y desamparadas por la crisis. Y lo hace en una apuesta sin ambages por una justicia elitista, que quiere encubrir un propósito brutalmente antisocial bajo la alegación de fines recaudatorios al objeto de desatascar tribunales a base de filtrar su acceso sólo a los más pudientes.
A partir de ahora, recurrir una sanción administrativa de tráfico exigirá pagar tasas que pueden duplicar la cuantía de la multa recurrida. En un divorcio, la tasa ascenderá a un porcentaje de los bienes gananciales de cuya partición se trate. Un pleito civil incoado por una persona vulnerable (un pensionista, un jubilado, pero también un joven parado) le exigirá pagar desembolsos prohibitivos. Un accidente de tráfico exigirá interponer cantidades disuasorias antes de intentar siquiera el resarcimiento de daños. Por no hablar del impacto que estas tasas tendrán sobre colectivos y personas especialmente sensibles -las víctimas de delitos singularmente ominosos- que van a verse compelidos a someterse a los filtros económicos que les permitan franquearse el propio paso al ejercicio de un derecho fundamental -la tutela judicial efectiva-, que es la llave de paso al disfrute de todos los demás derechos. La tutela judicial es, en efecto, el derecho sin el cual ninguno de los demás derechos tienen ningún contenido: "Los derechos valen lo que valen sus garantías judiciales", dejó escrito J.L.H. Hart.
Esta Ley de Tasas es profundamente reaccionaria, antisocial y -lo sostengo firmemente- inconstitucional. Un ridículo desajuste administrativo (explicado como una "cuestión de formularios" del Ministerio de Hacienda) ha impedido su plena efectividad en la fecha inicialmente prevista. Pero el mal está ya hecho, y debe ser combatido en todos los frentes cívicos y políticos disponibles en una democracia regida por el imperio de la Ley bajo la Constitución.
Los profesionales del Derecho, y hasta las principales asociaciones representativas de los diferentes cuerpos de la Administración de Justicia -la Judicatura incluida-, han mostrado su frontal oposición a este quebranto.
Los socialistas tenemos el deber de liderar la oposición política y constitucional contra un atropello que expresa -con mayor contundencia y claridad que ningún otro zarpazo a los derechos de los ciudadanos al que hemos asistido hasta ahora de la mano de un PP ebrio de mayoría absoluta- el sentido reaccionario de los que pretenden que sea su involución (que no "revolución") ultraconservadora.
Ahora bien, si el PP se permite actuar así, no es sólo porque ha confundido los límites aritméticos de su circunstancial mayoría parlamentaria con el perímetro de lo constitucionalmente admisible, sino porque cree que ha llegado el momento de ajustarle sin complejos las cuentas al modelo social de la Constitución, una vez que, según creen, la izquierda social y política y la representación de los trabajadores se hallan en dificultades y más débiles que nunca hasta la fecha. Nos toca a nosotros mostrar que hasta aquí hemos llegado y revertir la abusiva correlación de fuerzas y combatir tantas amenazas y tantas agresiones a los valores que nos mueven, entre los que sobresale, como ningún otro, la igualdad ante la Ley.
Y una última idea cargada de intención dialéctica: este brutal zarpazo con que el Gobierno del PP sangra en la cara de millones y millones de justiciables humildes, que ventilan otros tantos millones de litigios ante tribunales sin haber probado antes su hidalguía mediante el previo pago de ninguna tasa, es también un aldabonazo a la conciencia de quienes quieran instalarse en la demagoga y falaz fabricación que pretende que "PP y PSOE son lo mismo". No lo son. El primer Gobierno del PSOE (Ley 25/1986, de 24 de diciembre, de Supresión de las Tasas Judiciales) prohibió el hasta entonces vigente cobro de "tasas judiciales" por ser aquel incompatible con nuestro Estado social y con el disfrute igualitario del derecho universal (sujeto: todas las personas) del acceso a la tutela judicial efectiva. Desde entonces, no importa cuán agudas o graves fueran las dificultades, nadie hubiera perdonado que eso hubiera sucedido con un Gobierno socialista. Por eso no ha sido el PSOE. No. Ha sido la mayoría absoluta del PP -y estas cosas son las que pasan cuando, por defecto de movilización de los progresistas, la derecha se arrellana en la mayoría absoluta- la que nos impone a todos una tasa disuasoria del acceso a la Justicia, mostrando la distancia real entre la prohibición de las tasas (por un Gobierno socialista) y la imposición, a capón, de unas tasas prohibitivas por un Gobierno del PP.
Fuente :
http://www.huffingtonpost.es/juan-fernando-lopez-aguilar/de-la-prohibicion-de-tasa_b_2196706.html?utm_hp_ref=spain