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miércoles, 1 de julio de 2015

El mercader de Venecia

William Shakespeare (1564-1616) nació en Strafford del Avon. En Londres fue empresario de teatros, actor y traspunte. Tras enriquecerse tornó a su ciudad natal en 1611, donde vivió hasta su muerte. De Shakespeare hay más leyendas y misterio que datos ciertos. Incluso se ha negado su existencia real, afirmando que William Shakespeare es el seudónimo de algún personaje histórico.
El mercader de Venecia debió ser escrita en 1595 ó 1596, poco tiempo de la inauguración de El Globo, principal escenario de las piezas del célebre dramaturgo. La inauguración del foro debía de celebrarse con una comedia o tragedia y las elegidas pudieron ser El mercader de Venecia ó Romeo y Julieta.
En ese momento Shakespeare se halla próximo a alcanzar la plenitud de su genio. Ha dado a la escena ya, El rey Juan, el Enrique IV, y sobre todo, el Ricardo III, y se dispone a trazar (1598) la primitiva forma del grandioso Hamlet, que no refundirá hasta 1602.
Shakespeare siempre tomaba de otros los argumentos para sus obras, que luego refundía dándole su propia impronta y originalidad. Las fuentes para El mercader de Venecia son muchas y nos muestran la gran erudición del dramaturgo. Según los estudiosos para componer esta obra Shakespeare consultó las historias y costumbres de Venecia; Il Pecorone, de Ser Giovanni Fiorentino, colección de novelitas italianas de fines del XIV; la historia del Papa Sixto V, de Gregorio Leti; una novela de Ruggieri de Figiovanni, donde se habla de unos cofres y una antiquísima colección de cuentos antiguos escritos en latín, el Gesta Romanorum.

La idea del dramaturgo es demostrar la certeza de la antigua máxima jurídica Summum ius summa iniuria; es decir: que un derecho innegable se transforma en irritante injusticia cuando, llevado a sus últimas consecuencias, invade la esfera de otros derechos. En definitiva en la obra se hace un análisis teatral profundo de la avaricia y en ella se crea el personaje inolvidable de Shylock, que ha quedado así, para la historia de la literatura universal, como el personaje arquetipo del avaro.
http://www.rtve.es/alacarta/videos/estudio-1/estudio-1-mercader-venecia/867717/

TSIPRAS, EL GRIEGO

Joaquín Hernández. Los que hemos dicho muchas veces y durante mucho tiempo, que la Unión Europea puede ser de todo menos Unión y es ahora cuando mejor demostramos que no nos equivocábamos. Los pueblos, las naciones grandes, los países sin grandes desequilibrios entre ricos y pobres, no necesitan de un terremoto, un tsunami o unas inundaciones para ser solidarios, basta con un reparto lo más equitativo posible del bien común para equilibrar esa triste balanza. Grecia está demostrando que su lucha está en el mismo seno de la grandeza de esa Unión de pueblos ficticia. Parece como si al resto de los “patriotas europeos” nos importara un bledo si los griegos se mueren de hambre o de rabia, lo único que nos importa es que la bolsa no se vaya al carajo y el Bundesbank junto con el FMI cobre su deuda aunque sea saqueando las pensiones de los pensionistas griegos.
Grecia, o sea los griegos saben muy bien que dependen de ellos mismos, que la única salvación que tienen pasa por dos opciones: la primera es pagar y morir pagando los intereses de una deuda leonina, ya que el principal del préstamo es imposible de abonar, o negarse a seguir la rueda de aplazamiento tras aplazamiento y decir stop a la troika, el Bundesbank el FMI y cómplices del latrocinio, es decir; acabar con el cuento de la pescadilla que se come la cola. La realidad es esta: el pueblo griego no tiene dinero para pagar tanta deuda acumulada, ni siquiera podrá pagar los intereses, por lo tanto, y como dice el noi de Poble Sec, “nunca es triste la verdad lo que no tiene es remedio”. Por muchas vueltas y estudios económicos que se hagan si el mejor pagador del mundo no tiene dinero es un moroso, otra cosa es saber el motivo por el cual Grecia se ha llegado a endeudar de tal forma y otro cómo es posible que los “prestamistas” presten sin las garantías pertinentes a un pueblo pobre y sin posibilidades de afrontar tamaña deuda. Aunque dicen que Grecia se endeudó fuertemente y el gasto público se disparó en la última década, sobre todo por la organización de los Juegos Olímpicos de 2004. En aquellos tiempos la economía sumergida, los ingresos fiscales se vieron muy reducidos. Durante los últimos años, el Gobierno maquilló sus deudas, presentando a la Unión Europea unos informes que no reflejaban la gravedad de la situación. La cruda realidad llegaría a finales de 2009, cuando tras un cambio de Gobierno y la llegada al poder del socialista Yorgos Papandreu, el nuevo Ejecutivo ponía al descubierto la dramática realidad económica de su país con un déficit público superior a lo anunciado sobre el 13% del PIB, sin embargo el gasto militar de los griegos ha sido desorbitado para un país que no está en ningún conflicto ni sufre ninguna amenaza importante; Alemania, el país que más ha presionado a Atenas para que haga reformas y devuelva su deuda, fue el que más se benefició de la inversión armamentística que se hizo en los años de bonanza, la cuarta parte de la deuda contraída es por compra de armamento.
La banca europea dispone del 81% de la deuda pública griega, en especial son las entidades francesas y alemanas las que tienen una mayor cantidad prestada a un interés del 4,3%. Desde el año 2010 Grecia, presionada por la troika, ha aprobado varios planes de austeridad desde 2010. La primera de ellas, presentada en febrero tenía por objetivo situar el déficit por debajo del 3% en 2012. Se sube el IVA, de entre el 0,5% y el 2% según los productos. El alcohol y el tabaco, por ejemplo, subieron un 20%, mientras que a la propiedad inmobiliaria se aplicaron tipos impositivos mayores. Subieron los impuestos para las rentas superiores a 100.000 euros al 45%. El aumento de la presión fiscal iría acompañado de un plan de lucha contra el fraude, que en Grecia es una práctica generalizada por su economía sumergida. La troika dice que Grecia tiene que hacer frente a nuevas medidas de austeridad si pretende seguir contando con el apoyo europeo y los griegos dicen a Europa que uno de cada tres griegos está en la miseria, que otro más está en el umbral de la pobreza y que el otro no llega a final de mes. El tercer jinete del Apocalipsis parece haber entrado en la cuna de la cultura mundial.
Grecia está al borde del abismo y Europa tiene, también, dos opciones; o se divorcia de los griegos pagando el divorcio y perdiendo los 320 mil millones de euros como indemnización del marido infiel, o bien entra por el tubo y acepta las condiciones de Tsipras el griego, que no son otras que borrón y cuenta nueva.
Joaquín Hernández es periodista, articulista, doblador de cortos y documentales, lector de poemas, escritor y poeta aficionado.