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sábado, 2 de noviembre de 2013

El Samahaim celta



El Samahaim celta

Su significado era el de fiesta en memoria de los antepasados

La gente iba al cementerio comiendo castañas con la fe de que cada una libraba un alma del purgatorio

Halloween es el Samhaim celta y fueron los europeos quienes lo llevaron a America

En Galicia, la tarde del día uno al 11 de noviembre se celebra el magosto


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  • Aprovecha la mágica fruta estacional para tu menú de Halloween
  • El postre de ese Halloween tiene que ser muy dulce para suavizar el paso de las ánimas errantes
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Manuel Mandianes, antropólogo).-
El 1 de noviembre, los celtas celebraban el Samhaim. La participación en la celebración era obligatoria y quien no participaba corría el peligro de perder la razón. Los asistentes comían y bebían en abundancia, muchos alcanzaban el grado de borrachera agrada; es decir, dejaban de hablar y pensar por ellos mismos para convertirse en portavoces del más allá, de lo sagrado; se encendía el primer fuego con el que se encendían todos los fuegos de la isla.
Como otros muchos emigrantes, los emigrantes irlandeses y escoceses celebraban las fiestas de su país en el país al que llegaban, en este caso a los Estados Unidos de América en donde se implantó y se llamó halloween (hallow, santificar, y ere, víspera).
En los últimos años del siglo XX algunos Grandes Almacenes, con ánimo de lucro, y algunos maestros, creyendo que estaban importando algo original del otro lado del Océano, trataron e implantarla en nuestro país.
Se puede llamar Halloween al Samahaim pero sin olvidar su origen ni su significado: fiesta en memoria de los antepasados.
Muchos detalles del Samhaim perduraron en diferentes lugares de Europa; en España, aunque con las transformaciones debidas al paso inexorable del tiempo, se ha celebrado de diferentes maneras hasta nuestros días en algunas regiones. En Galicia la tarde del día uno ( al 11 de noviembre, preferiblemente en este último en el caso de Ourense ) se celebra el magosto.


El magosto se puede celebrar en cualquier parte pero el que se podría considerar continuación del Samahaim es el que hace la juventud en un monte, en un lugar sin cultivar, en un claro del bosque, el németon celta, verdadero lugar de los actos de culto.
El bosque y el templo son, para los celtas, nociones equivalentes o intercambiables. La mentalidad gallega es cercana a esta manera de pensar. Los galleos [como los celtas] no tienen templos sino naturaleza. Los Sínodos de Mondoñedo dicen que el día de los Fieles Difuntos los fieles comían castañas.
El inglés Swinbume que viajó por Galicia en el siglo XVIII cuenta que la gente, la víspera de esta fiesta, iba al cementerio comiendo castañas con la fe de que cada una libraba un alma del purgatorio.



En Esfarrapada los mayordomos de la cofradía de las ánimas llevaban a la iglesia castañas y vino la víspera de Fieles Difuntos y la mocedad hacía baile en la iglesia mientras comían las castañas, bebían el vino y tocaban las campañas. En el magosto berciano, pueblos cercanos o limítrofes con Galicia, el mayordomo de la Cofradía de las Ánimas reparte a boleo castañas cocidas desde la torre de la iglesia. No sabemos si serían asadas en el mismo campanario. Las gentes las agradecían como donativo de las ánimas del purgatorio en paga a las limosnas que dieron por ellas durante el año. Unos albañiles que abrían y preparan las sepulturas cuando había que utilizarlas de nuevo, me dijeron: "Entre los restos de algunas tumbas había restos de castañas".
En Cataluña, antiguamente en las casas y actualmente en las calles, se celebra la castañada, muy importante la que se celebra en las calles de Sabadell. En nuestros días, en Cataluña desde unos días antes de Todos los Sanos, se compran en las confiterías, muchas casas los hacen, los panelles y se comen bebiendo licor. El nombre original de los paneles, según confiteros de tradición se llamaban castañas de muertos porque, en realidad, eran la sustitución de las castañas fruto del castaño. En las Alpujarras, según algunos historiadores, lugares repoblados en algún momento por gentes provenientes de Galicia, se celebra la mauraca.
En las tres celebraciones se comen castañas asadas, se bebe vino en abundancia y licores y, antiguamente, se rezaba por el eterno descanso de los difuntos de la familia y de la comunidad parroquial. Muchos iban hasta la Iglesia mientras otros se quedaban en casa rezando el rosario u otras oraciones. El magosto, la castrada y la mauraca son el reverso del carnaval y éste el reverso de aquellos. El día de la fiesta de las castañas, los vivos salen al espacio de residencia de los habitantes del otro mundo, y los antepasados, en forma de máscara, vienen al espacio urbano a visitar y convivir con los habitantes de este mundo.
Fuente : http://www.periodistadigital.com/religion/espana/2013/10/31/hallowen-es-el-samahaim-celta-y-fueron-los-europeos-quienes-lo-llevaron-a-america-iglesia-religion-papaceltas.shtml

El día de los difuntos, o de los muertos, sigue en el Santoral católico a la festividad de todos los Santos, y existe constancia escrita de que sus orígenes se remontan hasta mil años atrás, en los inicios del siglo XI d.C. Efectivamente, por aquella época la Orden Cluniacense se encontraba en plena expansión, y uno de los abades más influyentes de la casa principal, Odilon, decidió instaurar una jornada dedicada exclusivamente a orar por la salvación eterna de los difuntos: el día 2 de noviembre. En sus comienzos se dirigía solo a los monjes fallecidos de Cluny, pero luego la Santa Madre Iglesia generalizó el rito, y lo hizo extensible a todos los fieles difuntos de la comunidad cristiana universal

12. Hacia el día de difuntos. Autor. Roi Alonso
Olvidada casi por completo, la fiesta de Samaín comienza hoy a recuperarse y a celebrarse en un número creciente de parroquias. Los ancianos de localidades como Noia, Catoira, Cedeira, Muxía, Sanxenxo, Quiroga o Ourense todavía recuerdan una tradición coincidente con los días de Difuntos y Todos los Santos, y que consistía en la elaboración de feroces calaveras confeccionadas con una cubierta de calabaza: son los famosos melones, o calabazas anaranjadas de Cedeira; loscalacús en las Rías Baixas, o los bonecas con remolacha en Xermade (Lugo). En Cedeira la técnica era siempre la misma, y consistía en vaciar con gran paciencia las calabazas colocándoles después dientes de palitos y una vela encendida en el interior, con el fin de espantar a los malos espíritus en las noches de transición entre el verano y el oscuro invierno.
Era tradición antiquísima que los niños elaboraran sus calaveras de “melón” con aspecto terrorífico, colocándolas después en las esquinas o las ventanas para asustar a todo el vecindario, y en especial a chicuelos de barriadas vecinas o a las mujeres que volvían del rosario.Cualquier mal que anduviese merodeando por la aldea quedaba así conjurado y lejos del hogar. Claro que esta hortaliza solo pudo utilizarse a partir del siglo XVI, cuando fue transplantada a Europa con los primeros galeones procedentes de América. En la festividad más antigua del Samaín, las aldeas célticas utilizaban los cráneos de los enemigos vencidos en batalla para iluminarlos y colocarlos en los muros de los castros. De este rito salvaje procede la tradición posterior de los cruceiroslas cruces de piedra  levantadas en las encrucijadas de numerosos bosques y despoblados gallegos. Los cruceiros se rodeaban de amontonamientos de piedras llamadosmilladouros, con una finalidad similar a la de las calaveras, y aún hoy existe entre viajeros y caminantes la costumbre de depositar allí una piedra y solicitar un deseo a los espíritus que rondan el lugar.
3. Cruceiro junto a Cedeira. Autor, Yann
Cruceiro junto a Cedeira. Autor, Yann
El Samaín (en su origen gaélico, Samhain, que significa noviembre o “fin del verano”) se celebraba hace miles de años en todo el territorio celta hacia la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, con motivo de la conclusión de la temporada de cosechas y la llegada del invierno. Los druidas, sacerdotes paganos de los celtas, consideraban esta fecha como un momento perfecto para reverenciar a los ancestros que visitaban sus antiguas aldeas, y para ello se santificaban mediante ritos conducentes a lograr su intercesión. Fue en el siglo XIX cuando la tradición del Samhain se exportó a Estados Unidos a partir de países como Escocia e Irlanda, cuya población emigró en masa a Norteamérica a causa de las hambrunas que asolaron Europa a mediados de siglo. Este es el origen del Halloween actual (término derivado de All Hallows’ Eve, ‘Víspera de Todos los Santos’), una fiesta reimportada después a nuestro continente en un intento de alienar nuestras tradiciones más arraigadas: precisamente aquellas que dieron origen y significado al rito actual de reverenciar a los muertos.

Más adelante, los ritos celtas encaminados al mundo de los muertos derivaron en Galicia hacia la tradición de la Santa Compaña. Según la leyenda, la comitiva de difuntos avanza durante esta noche en completo silencio y portando largos cirios encendidos, siendo necesario protegerse contra la maldición que supone toparse con ella: unos hacen como que “no la ven”, mientras otros recomiendan subirse a un cruceiro y esperar a que pase de largo. Pero sin duda, nada hay más eficaz que evitar alejarse del hogar durante esas horas consagradas a los muertos. Un consejo ciertamente valioso, puesto que el que encabeza la comitiva es en realidad una persona viva, que ha sido condenada a portar una cruz delante de la procesión espectral, y que solo quedará libre cuando pueda traspasar su condena a otro… 
Fieles difuntos en Galicia

El arzobispo de Toledo carga contra Halloween por "alejarse de la religión y la fe"

Braulio Rodríguez afirma que Halloween es "una mascarada" que carece de buenos sentimientos y que se limita a asustar y a dar miedo

El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, lamenta que cada vez sea más popular entre los españoles la fiesta de Halloween, por considerarla "una mascarada", que carece de buenos sentimientos y que se limita a asustar y a dar miedo.
Así lo ha puesto de manifiesto el prelado toledano en su homilía en la catedral primada con motivo de la celebración de la festividad de Todos los Santos.
"Nosotros no celebramos esa fiesta pagana, que al contrario de nuestras grandes fiestas (Pascua y Navidad), en Halloween no hay misa, no hay mensaje papal disfrazado de Pokemon... y tampoco está llena de buenos sentimientos, ya que no se celebra el amor y la paz".
En Halloween, "se asusta, se da miedo y eso es todo", ha dicho Rodríguez, que lamenta que cada año esta fiesta pagana gane en popularidad, quizá porque "no hay regalos que ofrecer" y tampoco hay interacción y la visita no entra en casa.
Se trata de una fiesta "sin sacrificio, sin sermón, sin misa", en la que da lo mismo ser ateo que creyente para celebrarla; no hay Dios, hay justamente muertos. Una mascarada".
La palabra Halloween, ha explicado el arzobispo de Toledo, es la contracción en inglés de All Hallows Eve, que significa la víspera de Todos los Santos, pero Braulio Rodríguez ha señalado que con esta fiesta se busca alejarse de la religión, de la fe.