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martes, 12 de noviembre de 2013

El filipino que nos advirtió

Images of typhoon Haiyan from space
Images of typhoon Haiyan from the International Space Station. Photograph: Reuters


De Principia Marsupia :
Naderev Saño tuvo que tomarse una pausa durante su intervención en el foro sobre cambio climático de la ONU. El jefe de la delegación filipina estaba llorando de impotencia.
Era diciembre de 2012 y durante aquel encuentro, el supertifón de categoría 5 Bopha arrasaba la isla filipina de Mindanao. Cientos de miles de personas perdieron su hogar. Decenas de seres humanos desaparecieron en el océano.
Aquella catástrofe no era nueva para la isla de Mindanao: en diciembre de 2011 la tormenta tropical Washi había causado más de 600 muertos.
“Mientras estamos aquí sentados negociando, mientras vacilamos, la lista de muertos sigue creciendo. La destrucción es masiva. […]
Señora Presidenta, nunca hemos visto un tifón como Bopha. No hemos visto una tormenta semejante en los últimos 50 años. […]
Señora Presidenta, hablo en nombre de 100 millones de filipinos. Hago una llamada urgente, no como negociador, no como líder de mi delegación, sino como filipino.
Llamo a los líderes del mundo para que abran los ojos a la realidad. Por favor, no más retardos, no más excusas.
Hagamos que 2012 sea recordado como el año en que encontramos el coraje para tomar responsabilidad del mundo que queremos. Pregunto a todos los que estamos aquí: Si no lo hacemos nosotros, ¿quién lo hará? Si no es ahora, ¿cuándo? Si no es aquí, ¿dónde?
Gracias, señora Presidenta”
La sala se levantó para aplaudir.
Los gobiernos no llegaron a ningún acuerdo. El discurso de Saño apenas tuvo un hueco en la sección dedicada a la cooperación internacional en el periódico británico The Guardian.
Tras los desastres de 2011 y 2012, aquí estamos, un año después, contando las miles de víctimas por el tifón Haiyan.
Pero no nos preocupemos: los muertos no son ni europeos ni estadounidenses. Su dolor desaparecerá pronto de nuestras portadas y lo volveremos a olvidar.
Typhoon Haiyan aftermath
Children begging for food from passing motorists in Cebu, a region devastated by typhoon Haiyan. Photograph: Jay Rommel Labra/EPA

FILIPINAS Lloró hace unos meses en un discurso en otra cumbre

El delegado filipino en la Cumbre del Clima, en huelga de hambre para exigir un compromiso

Mientras los filipinos bracean entre la miseria en la que les ha hundido el tifón 'Haiyán', el mundo debate en Varsovia sobre el cambio climático.
Allí, el delegado de Filipinas en la Conferencia Mundial sobre el Clima, Naderev Saño, estalló en lágrimas al subir a la tribuna. Y anunció que se declaraba en huelga de hambre hasta el 22 de noviembre para obtener avances en la lucha contra el cambio climático.
"En solidaridad con mis compatriotas, que luchan para encontrar alimentos voy a comenzar un ayuno voluntario por el clima", declaró esta mañana un emocionado Saño, al comienzo de la sesión de apertura de la sesión.
Se abstendrá de comer durante la conferencia "hasta que no se divisen resultados positivos", agregó. Todos los intervinientes en la sesión de apertura tuvieron un recuerdo para un país devastado en los últimos días por un tifón de fuerza 5 que ha dejado a su paso miles de muertos.
Para Saño, sin embargo, no es una mera cuestión de estadística. Está esperando noticias de familiares desaparecidos, aunque por lo menos sabe que su hermano ha sobrevivido: "En los últimos dos días ha estado recogiendo cadáveres con sus propias manos", dijo con tristeza.
Saño ya había impresionado a la audiencia de la pasada cumbre de Doha el pasado mes de diciembre, cuando interrumpió su discurso con sollozos para pedir un compromiso de todos ante la situación de su país, que había sido golpeado por el tifón Bopha: "Mientras negociamos aquí, mientras dudamos (...) la lista de muertos está creciendo". Su voz se quebró entonces -igual que hoy- pero pidió al mundo "que abra los ojos a la realidad que afrontamos siete millones de personas".
Sus palabras resultaron proféticas, desgraciadamente, y el tifón que ha arrasado parte de Filipinas marcó este inicio de la cumbre de Naciones Unidas sobre el cambio climático, que arrancó hoy en la capital polaca y donde delegaciones y ONG han advertido de los efectos desastrosos de no tomar medidas para reducir las emisiones contaminantes.
Filipinas es el segundo país más vulnerable por el cambio climático con 22 tifones anuales de media. Esto es algo insostenible que genera constantes daños imposibles de sufragar, explicaron fuentes de la delegación de este país.
Los seis primeros días de la conferencia se dedicarán a sesiones de trabajo, mientras que la segunda semana reunirá en la capital polaca a altos representantes de los países que toman parte en la Convención. A pesar los discursos apremiantes, no se espera que se alcance ningún acuerdo significativo hasta la cumbre de París en 2015.
Los activistas piden a los países que sigan con sus recortes de emisiones de gases. Y que ayuden a los pobres a adaptarse a la situación de unos mares que, según denuncian, no dejan de subir.
Super Typhoon Haiyan has wrecked the Philippines, killing thousands and flattening entire towns. Tacloban, where a ship was thrown ashore, above, was wrost hit. Photograph: Aaron Favila/AP