Páginas vistas en total

domingo, 2 de junio de 2013

Trabajos forzados para desempleados



--------------------------------------------------------------------------------------------------------


Algunas mañanas, me levanto temprano y los galgos ya están en la explanada que llaman plaza, con su triste iglesia de fachada encalada, escondiendo la piedra, y un árbol con el tronco lleno de nudos, con aspecto de chichones. Agrupados por largas cadenas, todos son jóvenes y no saben lo que les espera. No saben que ese día algunos se quedarán en el campo, sobrepasados por la crueldad humana. Podría advertirles, pero los hombres que preparan su muerte, se pasean con escopetas y largas sogas. Sus ojos parecen brasas encendidas por un odio antiguo. Los ojos de los galgos aletean como mariposas de colores. Azul, castaño, violeta, acaso un tenue resplandor dorado, de trompeta vieja. Algunos están sentados, otros tumbados, dormitando. Algunos están de pie y otros desmoronados. Algunos están tan delgados que casi levitan. Algunos parecen de arcilla, otros de plata, otros son blancos como el alba. El alba que ya avanza por la plaza y les pone en movimiento.
Completo aquíeltextode Rafael Narbona :
LOS GALGOS AHORCADOS