Páginas vistas en total

lunes, 22 de octubre de 2012

Resultado Real elecciones Galicia 2012

21 O
Fuentes del partido consultadas por Europa Press ven con optimismo el acto que tendrá lugar este sábado, ya que confían en que sea"un punto de inflexión" en la campaña y sirva para "enseñar músculo" en la Comunidad. Para lograrlo y enviar un mensaje de optimismo a su electorado con una asistencia multitudinaria, los organizadores populares en las cuatro provincias movilizarán más de 150 autobuses.
-.--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------




Ahora, ¡NosotrXs!: Resultado Real elecciones Galicia 2012: Elecciones Galicia 2012 vs. 2009




------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------







Las monjas y ayudantes del asilo de Cambados llevan a los

 ancianos a votar. Fijaos bien quien lleva las papeletas.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------





Continúa inexorable el paso del tiempo que nos conduce a esa implosión europea de la que hablaba el Presidente venezolano Hugo Chávez. Implosión que en nuestro caso será explosión y nos estallará en la cara.

Como si de una función de teatro se tratase, vamos representando los actos que vemos como espectadores en Grecia y que pronto nos convertirán en protagonistas de nuestra propia miseria.

Las elecciones autonómicas en Galicia y Euskadi dan algunas claves de las que conviene sacar conclusiones, sobre todo para quienes creemos que es posible armar espacios colectivos de resistencia que confluyan en un proyecto a la ofensiva. Hoy ni siquiera podemos jugar a la defensiva, nos ganan por goleada.

Lo primero que salta a la vista es la consolidación de una tendencia sostenida en el descenso del bipartidismo, mitigada por una injusta ley electoral hecha a la medida de los dos grandes partidos. Pero los fríos datos no mienten y si sumamos, el PP y el PSOE pierden en estas dos elecciones 485.537 votos.


Como en el escenario heleno, el PSOE va siguiendo fielmente la estela del PASOK en una debacle de descrédito que aumenta día a día. Ni más ni menos que 334.802 votos que restar al partido social-liberal en las elecciones vascas y gallegas.

Junto a esta disminución del apoyo al bipartidismo se va observando que solo la unión en coaliciones amplias da resultados. Una clara muestra es el ejemplo de EH-Bildu en los comicios vascos, aunque con un componente específico en relación al conflicto nacional y al futuro que se abre tras el cese de la actividad de ETA.

En cuanto a la izquierda federalista, y sin dejar el escenario vasco, vemos como la pérdida de representación parlamentaria es consustancial a la división interna y a la confusión de varias voces de una misma organización defendiendo dos proyectos diferentes.

El caso gallego nos trae el sabor agridulce de la jornada. Por un lado asistimos a una revalidación de la mayoría absoluta del PP por mor de la trampa electoral (perdiendo 134.494 votos los populares ganan 3 escaños) que será utilizada desde La Moncloa como aval para continuar en la destructiva senda de la carrera antisocial de recortes y por otro lado a la irrupción de una izquierda plural y anticapitalista que trae un poco de aire fresco al panorama de derrota continuada.


La Alternativa Galega de Esquerda (AGE), unión de cuatro partidos, supone una apuesta exitosa que marca el camino a seguir al aunar en su seno cuestiones medulares que son la base misma de su espectacular entrada en el escenario gallego.

La suma de un lenguaje sin complejos, su pluralidad y un carismático liderazgo histórico como argamasa, han conseguido aglutinar e ilusionar para obtener 200.000 sufragios que se traducen en 9 escaños. AGE irrumpe en el Parlamento Gallego a pesar del descrédito generalizado que se evidencia en una abstención que crece imparable, alcanzando un 36,2%  en Galicia.

Este elevado nivel de abstencionismo, con motivos reales para la desafección, es alentado por un antipoliticismo que, en el fondo, busca blindar el sistema, sea con el bipartidismo, sea con futuros gobiernos de expertos, convirtiéndose en definitiva en uno de los lastres que impiden el avance de alternativas reales a este capitalismo neoliberal.

En la transformación de la sociedad solo existen dos caminos: la consecución de gobiernos por medio de votos arropados por una mayoría social o la quiebra del sistema por un enfrentamiento activo y organizado, casi siempre a través de la violencia.

No sé realmente como quieren cambiar este sistema los abstencionistas, si su motivación es el hartazgo o la protesta activa pero, aunque veo algunas posiciones que buscan el desbordamiento social en la calle, son absolutamente minoritarias y, más que poner en jaque al sistema, refuerzan por contraposición limitada al sector de orden del poder.

Si algo hemos aprendido últimamente de América Latina es la posibilidad de llegar a tomar las riendas del país y poner freno a la dictadura financiera. Ellas y ellos pasaron antes por la hecatombe social de ser gobernados por políticos al servicio del FMI y el Banco Mundial, lo mismo que empezamos a vivir aquí.

Por este motivo hay que pararse y meditar sobre la AGE gallega para extender e imitar su ejemplo en base a las premisas señaladas: liderazgos atractivos, creíbles y aglutinadores, unidad generosa en la diversidad, oposición frontal a la deuda y al déficit neoliberal, lenguaje claro y sin complejos, proyecto alternativo de país que no aspire a ser la muleta de un PSOE social-liberal.
El escenario vacío está esperando que comience la obra de la transformación social. Hace falta cambiar el guión e impulsar a los grandes intérpretes del pueblo.



 como el caos.


El efecto Syriza se produce cuando, en un sistema de representación parlamentaria tradicionalmente dominado por dos grandes partidos, uno liberal-conservador (centro-derecha) y otro social-liberal (centro-izquierda), emerge una fuerza electoral de izquierdas con discurso popular que supera al centro-izquierda como alternativa electoral. Todos los matices que pudieran hacerse a partir de aquí dependen ya de las complejidades de cada contexto político. En cualquier caso, parece que una de las consecuencias de la transformación de la crisis económica en crisis política en varios países europeos, ha sido la apertura de una estructura de oportunidad para fuerzas políticas condenadas históricamente a la periferia de los sistemas políticos.
No hay que olvidar que la estabilidad de los regímenes políticos de Europa occidental descansó, en buena medida, en el turnismo entre opciones políticas que mantenían consensos sobre los asuntos fundamentales. Ese turnismo se basaba en que, hasta cierto punto, el centro-izquierda y el centro-derecha podían gobernar de manera diferente sin alejarse de las pautas de un orden económico diseñado por sus dueños; lo que antaño se denominaba, sin temor, la clase capitalista. Y, desde luego, es indudable que, en Europa occidental, una parte considerable de la clase trabajadora organizada en los sindicatos tenía buenas razones para sentirse cómoda en estos regímenes de turno, como sociedad civil del centro-izquierda y como negociadora privilegiada de la conflictividad social con el centro-derecha.
Con un trazo muy ancho, esta es la historia de la llamada socialdemocracia europea de postguerra y de sus organizaciones sindicales afines.
Pues bien, este relato de trazo amplio tan ilustrativo, cuyo final empezó a anunciarse con las políticas neoliberales de los años 80 y cuyo epílogo comenzó tras la caída del muro de Berlín, se ha acabado del todo. La socialdemocracia (que dejó de ser tal hace mucho) ya no tiene espacio político para gobernar en el sur de Europa de una manera diferente a la derecha y a los sindicatos más les vale enseñar los dientes en serio si quieren que la negociación colectiva sea algo más que historia. Y no es que lo diga yo, basta observar el pragmatismo radical de Tomás Gómez para darse cuenta de que, incluso algunos dirigentes socialistas, se han dado cuenta de que no van a tocar poder con formas de “oposición responsable y leal”.
Es obvio que no basta un 25, un 30 o 50 por ciento de los votos en unas elecciones para cambiar las relaciones de poder. Los que nos dedicamos a la ciencia política sabemos que la nuestra es la disciplina que tiene por objeto de estudio precisamente el poder, no solo los sistemas electorales y los partidos. Y el poder tiene que ver con dispositivos económicos, sociales y militares que no pueden reducirse a la unidad del aparato estatal al que se accede por la vía electoral. La imagen de Salvador Allende, precariamente armado, viviendo sus últimos momentos en La Moneda el 11 de septiembre de 1973, es la metáfora de la verdad en política; tan verdad como la imagen de los paracaidistas patriotas que devolvieron la democracia a Venezuela en 2002.
Pero con todo, el efecto Syriza es el revulsivo más a mano de la izquierda europea para jugar sus cartas en estos tiempos de crisis sistémica.
¿Qué tiene que ver esto con las elecciones gallegas?
En Galicia hemos visto que la indignación social puede convertirse en votos si la izquierda es capaz de presentarse como una oposición real. En poco más de un mes, Alternativa Galega de Esquerda, una coalición electoral entre federalistas e independentistas, ha puesto patas arriba el mapa electoral gallego y se ha plantado con el 14 por ciento de los votos partiendo de la nada. Si tenemos en cuenta que el histórico BNG, libre además de su ala derecha que emigró hacia la nada, ha superado el 10 por ciento de los votos, tenemos que más del 24  por ciento de los votantes gallegos ha optado por fuerzas políticas a la izquierda del PSOE, que se ha quedado en poco más del 20 por ciento. No hay que olvidar que hace solo un mes, el CIS daba sólo un diputado a la coalición liderada por Xosé Manuel Beiras y Yolanda Díaz y que pocos éramos entonces los que pensábamos que AGE podía pasar de los dos o tres escaños.
Los únicos activos que se le presuponían a la Syriza gallega eran el impulso federal de Esquerda Unida (que en las generales había obtenido un resultado digno en Galicia y a la que las encuestas daban una representación testimonial en la cámara legislativa gallega) y el carisma de un Xosé Manuel Beiras que, aunque veterano, podría robarle algunos apoyos al BNG. Muchos querrán decir ahora que lo que se ha producido es una recolocación de los votos nacionalistas, pero basta leer los resultados con atención para darse cuenta de que Beiras es mucho más que una imagen que se lleva votos propios del BNG y que AGE es mucho más que una fuerza nacionalista tradicional aliada con Esquerda Unida por mera conveniencia. Puede que incluso algún que otro cuadro de la coalición, cegado por la miopía y la mediocridad propia de muchos fontaneros lo vea así, pero por suerte la política a veces vuela más alto que los burócratas.
Beiras ha demostrado ser mucho más que la historia reciente del nacionalismo gallego, revelándose como un dirigente de altura, capaz de identificar las contradicciones y las posibilidades políticas del tiempo presente. Los que desprecian la formación intelectual en la política han saboreado la amargura de una lección que no olvidarán; que los dirigentes, para ser tales, están obligados a estudiar y a asomar la cabeza por encima de la vida interna de partido. Beiras nunca ha dejado de estudiar y su paso por los foros sociales y su cercanía a los movimientos le han hecho entender muy bien lo que significó el 15M y lo que significa una crisis de régimen. Los fontaneros pueden ganar congresos pero para ganar en política hace falta algo de esa inteligencia que el genio sardo llamaba orgánica y que sirve para conectar con el pueblo.
Yolanda Díaz, por su parte, ha sabido recuperar la mejor tradición del comunismo; su capacidad y generosidad para tejer frentes amplios que aspiran a representar una mayoría social y popular en un momento histórico en el que la resistencia democrática frente a un fascismo con rostro de tecnocracia, es la mejor receta para que la izquierda pueda aspirar a algo más que a un tercer espacio. La refundación de la izquierda que muchos despreciaron como una jugada tacticista de sus promotores, ha tenido en Galicia una etapa estratégica crucial.
La prueba de lo que digo es que una coalición política con escasísimos recursos ha sido capaz de llenar mítines y de movilizar, en poco más de un mes, una ilusión social que se ha transformado, sobre todo en los núcleos urbanos, en la oposición viva al Partido Popular. Los portavoces de AGE han movilizado la conciencia nacional gallega mejor que nadie pero, sobre todo, han apuntado contra la política de las élites, con un estilo incorrecto, rompedor, pidiendo cárcel para los banqueros y los corruptos y haciendo propios buena parte de los mensajes y el estilo que la movilización social de los últimos tiempos ha incrustado en una parte importante de la sociedad.
Hay que tomar nota además de algo que en América Latina saben desde hace tiempo y que AGE ha manejado tan bien como su referente griego; contar con buenos portavoces. Presentar buenos candidatos es mucho más que jugar con la imagen y el carisma como elementos de marketing político. Los buenos candidatos son la pieza imprescindible para que los discursos se conviertan en motores que organicen la indignación social.
Hay sin duda una lección amarga del resultado de las elecciones gallegas, a saber, que la conversión de la derrota social de los regímenes políticos en derrota electoral lleva más tiempo de lo que muchos querríamos. Bien lo comprobaron en Grecia cuando a Syriza no le bastó su 26 y pico por ciento para superar a la derecha. Pero el miedo ya está en el PP. Hoy uno de sus portavoces declaraba frente a las cámaras de TVE a propósito de las elecciones: “Nuestro partido se está quedando sin interlocutor en el centro-izquierda para los asuntos de Estado”. El efecto Syriza está en marcha.
 Otro enlace : 

-------------------------------------------------------------------------------------------

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El PSdeG denuncia que el PP puso autobuses a ancianos de Ourense para votar

Según los escritos presentados por los socialistas ante la Junta Electoral, los populares también trasladaron a personas discapacitadas


El PSdeG ha presentado ante la Junta Electoral dos denuncias en las que asegura que el Partido Popular trasladó en autobús a discapacitados y miembros de la Iglesia en el barrio orensano de Rairo y a ancianos del municipio de Ramirás para que acudiesen a votar.
Según han indicado fuentes del PSdeG, en la zona de Rairo los socialistas fueron informados "por un ciudadano de que el Partido Popular llevaba a varios miembros de la Iglesia y a diversos discapacitados de reducida movilidad" a votar a los colegios de la zona "en un autobús que podía estar pagado por el PP".
Ante este hecho, el PSdeG ha indicado que "informó inmediatamente" a la Junta Electoral de la zona de Ourense para "que tuviese conocimiento de los hechos" y "tomase las medidas oportunas".
Asimismo, los socialistas gallegos también han señalado que en el municipio orensano de Ramirás "un autobús, cuyo conductor aseguró que estaba pagado por el PP, trasladó a los ancianos residentes en los geriátricos de la zona a las mesas electorales".



--------------------------------------------------------------------------------------------
--------------------------------------------------------------------------------------------
___________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

El PSOE como puntal de una casa en ruinas


Un runrún recorre estos días los salones del reino: cuidado con el PSOE, que lleva camino de convertirse en otro PASOK. Dirigentes del PP y opinadores de la derecha brindan por la nueva derrota socialista, pero con moderación. La celebran, pero a continuación piden al PSOE que se “renueve” para no seguir hundiéndose, temerosos de que el espacio desalojado lo acabe ocupando una Syriza. El fantasma de una izquierda radical que ponga fin al turnismo bipartidista está más presente tras el ascenso de la Alternativa Galega de Esquerda.
Oyendo ese runrún, cualquiera pensaría que al moribundo PSOE le están pidiendo que rinda un último servicio al sistema político de la Transición: que resista un poco más, que no se desplome del todo, que apuntale con sus últimas fuerzas el edificio para que aguante en pie unos cuantos años más, amenazado de cada vez más grietas y derrumbes. Y ahí está el PSOE, convertido en un puntal mientras todos los cascotes le caen sobre su cabeza, mientras el PP se escapa con sólo un poco de arenilla en la cabeza.
El historial de servicios que el PSOE ha prestado a la monarquía parlamentaria es largo y abultado. Mirando la historia reciente de España, vemos que el PSOE le ha hecho el trabajo sucio a la derecha una y otra vez, pues le ha tocado comerse los peores marrones. Tras hegemonizar el espacio de la izquierda política en la Transición, fueron gobiernos socialistas los que sellaron nuestra pertenencia a la OTAN, y los que nos metieron en una Europa de orientación neoliberal que hoy también se nos cae encima.
Fue el PSOE quien se metió en el barro de las durísimas reconversiones industriales (en buena parte obligadas por ese mercado común europeo que nos dejó sin tejido industrial), y se echó al hombro las primeras reformas laborales y de pensiones. También cabe apuntarle el desmontaje del combativo movimiento vecinal de los setenta, descabezado y sus líderes cooptados; o el haber aceptado bailar con el PP cada vez que este se ha puesto burro, en nombre de la “responsabilidad de Estado”, como se vio con el pacto antiterrorista que tanto dio de sí.
Más recientemente, fue un gobierno del PSOE el que inició el camino de recortes y reformas; y ese mismo partido, ya en la oposición, cumple ahora con su deber institucional haciéndole al gobierno una oposición de seda y apelando una y otra vez a la necesidad de un gran pacto de Estado, al que con toda seguridad se agarrará Rajoy cuando le tiemble el suelo bajo los pies.
En fin, que la lista de servicios prestados por el PSOE justifica la preocupación de la derecha: “si nos quedamos sin oposición responsable, ¿a quién tendremos enfrente?”. El bipartidismo es un juego de dos, y si uno falla, se acaba el juego y pueden aparecer otros jugadores que exijan el cambio de reglas, o incluso quieran jugar a otra cosa.
No sabemos cuál será esa renovación ideológica que el PSOE. Pero debe saber que su suelo está todavía más al fondo, y que en Cataluña puede darse otro costalazo de aupa, pues allí, a su indefinición económica y social, suma su vaguedad en el asunto que buena parte de los catalanes ha colocado en el centro del debate: la organización territorial.
¿Qué tiene el PSOE que decir sobre el futuro de Cataluña y de España, más allá de esa retórica federalista que saca como carta comodín cuando le toca una mala mano? ¿Qué tiene el PSOE que decir sobre economía, más allá de las apelaciones blandas a encontrar “una salida progresista a la crisis”? ¿Qué piensa que deberíamos hacer con el euro y con Europa, más allá de defender un europeísmo de globos azules con estrellas? ¿Y sobre la desigualdad y el empobrecimiento crecientes, o el desmontaje del Estado de Bienestar, qué propone aparte de lamentar que la crisis la paguen los de siempre? ¿Qué piensa el PSOE del levantamiento ciudadano que a diario detiene desahucios y rodea bancos y parlamentos, más allá de asegurar que quiere “restablecer una fuerte alianza con los sectores progresistas de la sociedad española”?
Si en un momento de estremecimiento como este, con la organización territorial en vía muerta, con cada vez más ciudadanos conscientes de que la crisis es una gran estafa, y con una Europa fallida que nos condena a lustros de abatimiento, todo lo que puede ofrecer el PSOE es la retórica de “una España federal, reformista y europeísta”, será la prueba de que al histórico partido socialdemócrata se le pasó su hora.
Si no es capaz de ver lo que está pasando a su alrededor, entonces sí merecerá quedar como puntal que sostiene un rato más la casa en ruinas. Hasta que se le caiga encima.
Fuente :
________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________________

Ourense :






                                       

Provincia: Ourense (100,00% escrutado)

14 escaños
Escrutado100,00 %
Participación66,99 %
Abstención33,01 %
En blanco2,18 %
Nulo2,33 %
PartidoEsc.2009%Votos
849.0588.337
423.6842.659
18.5115.334
17.8614.164
02.334.203
01.83.246
01.552.800
01.142.070
0
0.62



1.121