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domingo, 28 de octubre de 2012

El ojo y la conciencia.



La Hermandad de los Iniciados

¿Qué secreto se esconde tras el primitivo símbolo cristiano del pez? ¿Quiénes fueron los gnósticos y cuál fue su mensaje?¿Por qué fueron condenados como herejes y sus obras perseguidas por la Iglesiade Roma? ¿Qué ocultos secretos encerraban sus enseñanzas? ¿Quié­nes fueron los alquimistas? ¿Era su propósito transformar el plomo en oro o eran devotos cristianos que escondian al­gún valioso tesoro oculto bajo metáforas pseudoquímicas? ¿Quién es el enigmático Abraxas? ¿Qué misterioso código se oculta bajo su nombre? ¿Son Ciencias y Religión real­mente incompatibles? ¿Es el modelo del Cristianismo Pa­triarcal adecuado a las necesidades vitales de la sociedad contemporánea? La hermandad de los iniciados narra la his­toria de una comunidad cristiana formada por doce novicios y regentada por un anciano sacerdote excomulgado, don­de estas y muchas otras preguntas encuentran una osada y controvertida respuesta.
Marie Louise von Franz fue la más íntima colaboradora del psiquiatra Carl G. Jung y, en cierto sentido, podría considerarse como una de sus “hijas” predilectas.
Su trabajo, después de la muerte de Jung, consistió en clarificar y dar a conocer el legado que su maestro y mentor había dejado como regalo para la humanidad. Ese legado consiste en la descripción, en un lenguaje actualizado a nuestra época, de un Camino que conduce al descubrimiento del misterio del Alma humana. El hombre moderno, imbuido como está en una cosmovisión utilitaria, materialista, consumista y desacralizada, consecuencia de una escisión y un desarraigo del centro de su Ser, se encuentra perdido, como un barco a la deriva. Ese alejamiento de su Alma, de la fuente de la verdadera Vida, lo ha convertido en un ser desalmado, falto de conciencia e inanimado. La actual adoración al dios de la razón, a través de la entronización de la Ciencia como una nueva Iglesia, convirtiendo a los científicos en unos nuevos sumos sacerdotes, es una señal indicativa del mito genésico en que está inmerso el hombre.
La falaz idea que defiende el paradigma de la modernidad, para quien el desarrollo tecnológico ilimitado es fuente de bienestar y de evolución, muy propia del mito del progreso, ha demostrado con creces cuán peligroso resulta semejante pretensión. El nihilismo, la muerte de toda divinidad, que no sea el encumbrado ego racional del ser humano, nos ha conducido al vacío existencial que muy certeramente apuntó el psiquiatra Victor Frankl, y que ya anunciara Nietzsche hace más de un siglo.
Así, en este sueño, vemos reflejado cuál es el verdadero mensaje que entraña La Hermandad de los Iniciados, al desvelar que, iniciado el camino de regreso al paraíso perdido de nuestra interioridad por Jung, todos aquellos que hemos seguido su legado nos dirigimos hacia las profundidades de nuestra Alma y escuchamos la voz del Espíritu, cada cual a su manera particular, individual y única. Así, esta obra, como viene simbolizado en el sueño, es la piedra en la que el autor ha tallado su peregrinaje por el Alma, desde el 2004 hasta el 2010, con el sello de su estilo personal y en un lenguaje adaptado a la época y al tiempo en que ha sido alumbrado